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mayo 22, 2018
Cambio cultural
mayo 22, 2018

El cambio es hoy

Industria 4.0: ¿Amenaza u oportunidad?

“Es el apocalipsis” gritarán horrorizados algunos. “Al fin alcanzamos un mundo perfecto”, sostendrán otros. Lo cierto es que todo extremismo y fanatismo suele conducir a un callejón sin salida.

El Equipo de Recursos Humanos tiene un gran reto por delante. El mundo de los negocios es muy cambiante en algunas industrias, pero no es igual en todo el escenario organizacional.

La tecnología atraviesa el bastidor de todo tipo de cadena y red de valor en nuestros días. Esto es real, aunque el impacto directo de ella sea muy diferente dependiendo en qué mundo y velocidad operemos.

Solemos leer todo tipo de publicaciones, tanto en las redes sociales como en los buscadores académicos y de las grandes consultoras internacionales. Asistimos a conferencias, congresos y programas del Valle de Silicona con la fascinación propia de un niño que llega a Magic Kingdom o Legoland.

En algunos casos ese entusiasmo se sostiene al regresar a nuestras organizaciones, quizás, porque nuestra actividad profesional y/o laboral se mueve en esa burbuja. Es asombroso ver cómo en un mini-mercado de conveniencia no necesitamos utilizar dinero físico ni exhibir una tarjeta de débito o crédito. Más temprano que tarde eso arribará a la mayoría de los ciudadanos de a pie de nuestras megalópolis latinoamericanas y todos estaremos felices de disfrutarlo.

Existen también espacios donde la incidencia tecnológica aún no está presente y dista mucho de ser ese mundo alucinante que visualizamos a través del prisma de lo multimedial. Por ello no todo es fantasía.

La dimensión social es sin duda la más importante en todo proceso de cambio. La imprenta, la radio, internet, no hicieron más que crear nuevos paradigmas sociales y económicos (en ese orden). Nos transformaron y democratizaron como sociedad universal y nos permitieron poner en práctica lo que Joseph Alois Schumpeter denominaba “La destrucción creativa”.

Hoy nos debatimos frente a este dilema Schumpetereano, ya que no todo individuo pretende ser un emprendedor. Percibo un sesgo en quienes forman opinión, que nos induce por ese sendero. ¡Cuidado!

Pero hay que reconocer que hay datos y hechos reales: todas las audiencias de interés de una sociedad estamos preocupados y ocupados en ver cómo se resuelve la obsolescencia del conocimiento, la inserción laboral de los jóvenes, la reconversión profesional y tecnológica en las fábricas y empresas de servicios como así también la modernización del Estado. Todo ello está atravesado por la lanza de tecnología. Para algunos trae una punta envenenada, sobre todo por el temor al cambio y por la dificultad para reaccionar frente a él. Otros ven en ella la chispa para la transformación.

Una nueva ‘app’ puede considerarse como un artefacto cultural que nos señala una mejora. Pero detrás de ello se esconde un témpano que mantiene oculto un cambio disruptivo o un proceso iterativo de mejora continua de un proceso más lento y complejo.

Detrás de cada cambio tecnológico debemos considerar una mirada dual, el “yin y yan” del mismo, lo positivo siempre primero, más, sin desconocer cómo afectará esto a todo el ecosistema con el que se vincula. Es allí donde como Equipo de RRHH debemos estar atentos para actuar en nuestras organizaciones.

 

Quiero tomar como ejemplo la medicina para ilustrar el impacto de la industria 4.0.

El diagnóstico por imágenes ayudó a los médicos a diagnosticar con mayor precisión. Ese equipamiento es producto de un trabajo de investigación e ingeniería que no se logra de un día para el otro. A su vez, esto permitió que toda la red de valor se desarrollara para estar a la altura de esta innovación, generando nuevos medicamentos, incluso de tratamientos, conocidos como protocolos, que son un cambio de paradigma en la medicina. Las carreras de ingeniería crearon departamentos, incluso carreras de biomedicina o ingeniería biomédica. Esto impulsó al mismo tiempo la creación de carreras para quienes deben operar estas tecnologías y las escuelas de enfermería incorporaron a sus programas materias afines. Los ateneos de los hospitales debieron aggionarse a la industria 4.0 antes que muchas fábricas y empresas de servicio. Lindsay Wagner, la Mujer Nuclear, esa serie de los setenta, es hoy una realidad tan común como deslumbrante. Es probable que los oftalmólogos se vean amenazados por ingenieros que reemplacen su expertise, pero habrá algunos que se transformen en oftalmólogos especializados en biónica y seguro tendremos pacientes cuya preferencia se incline por uno u otro paradigma.

Los estados, las empresas y las personas tenemos diferentes personalidades, necesidades, prioridades y capacidades. Esto nos condiciona frente al cambio. Tenemos estadistas y gobernantes, empresarios y emprendedores, agentes del cambio y seguidores. Lo que no va a ocurrir es que el cambio no suceda. La cuestión es cómo nos anticipamos, preparamos y gestionamos, tanto a nivel de nuestra sociedad como a nivel organizacional y personal estos procesos de evolución y transformación .

Una de los fragmentos memorables de Blade Runner es el siguiente: “Es toda una experiencia vivir con miedo, eso es lo que significa ser esclavo.”

Temer en ciertos momentos es positivo, nos acerca a los peligros y lo real, pero vivir con miedo como actitud frente a la vida o que nos inculquen el miedo ante todo cambio nos vuelve esclavos de nosotros mismos.

 

En el mundo del siglo XXI ya no corre más la leyenda del patriarca del fútbol argentino, JHG, que decía: “todo pasa”. Algo de cierto tiene, dependiendo de cómo queramos interpretarlo: no hay duda, ¡El cambio va a acontecer, el cambio es hoy!

 

Adrian Büchner, Ph.D.

Experience Director, Compass

 

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